Calificadas: cuando la comunicación se convierte en ventaja competitiva


En un entorno corporativo donde las soft skills suelen tratarse como un complemento y no como una métrica, Calificadas decidió intervenir donde pocos miraban.
En una casa donde el emprendimiento nunca duerme, María Constanza “Costi” Gómez construye empresa con su mamá y sus hermanos. Trabajan juntas todos los días. Discuten, se potencian y toman decisiones estratégicas alrededor de la misma mesa familiar.
“Es hermoso y es intenso”, dice Costi sobre trabajar con su mamá como co-founder. “Nos permite decirnos todo, en las buenas y en las malas.”
Desde Corrientes hasta México, esa dinámica familiar dio origen a una plataforma impulsada por inteligencia artificial que busca convertir la comunicación, históricamente considerada “blanda”, en métricas, entrenamiento y ventaja competitiva para empresas de la región.
En esta conversación, Costi habla sobre escalar desde el interior de Argentina hacia mercados como México, enfrentar la resistencia inicial de un enfoque de género y usar tecnología para medir lo que antes era invisible.
¿Cómo llegas al mundo del emprendimiento?
Llego de la mano de mi socia, que además es mi mamá. Emprender estuvo en mi vida desde muy chica. Cosíamos juntas ropa para muñecas Barbie y yo las vendía en el colegio. Siempre fue encontrar algo que me gustaba y ver cómo convertirlo en algo que pudiera generar ingresos.
Calificadas es la evolución de un primer emprendimiento que hicimos juntas: un gabinete de comunicación para niñas. Detectamos que las mujeres tenían particularidades al momento de comunicar en entornos laborales, y quisimos intervenir desde temprano.
Después ese proyecto terminó, pasé por el mundo corporativo, y más tarde volvimos a entrenar habilidades comunicativas, pero de forma presencial. Hasta que entendimos algo clave: nuestro tiempo era el límite.
La tecnología podía romper ese límite. Ahí aparece el primer gran giro estratégico: pasar de talleres presenciales a una plataforma digital escalable.
¿Qué es hoy Calificadas y qué rol juega la inteligencia artificial?
Calificadas es una plataforma de inteligencia artificial que interviene en una de las áreas más subestimadas del entorno corporativo: la comunicación.
Nuestro foco es B2B. Trabajamos con empresas que entienden que las habilidades comunicativas no son un complemento, sino una ventaja competitiva. Aunque cualquier persona puede usar la app, el verdadero impacto ocurre cuando las organizaciones integran la comunicación como parte de su estrategia de liderazgo.
La inteligencia artificial es la infraestructura del producto. Desde el primer diagnóstico, la plataforma analiza patrones de voz, estructura del mensaje y lenguaje corporal para convertir lo que tradicionalmente era subjetivo en métricas concretas.
A partir de ahí, genera un plan de entrenamiento personalizado y mide evolución en tiempo real a través de salas de ensayo donde el usuario practica y recibe retroalimentación constante. Más que enseñar a comunicar, Calificadas convierte la comunicación en un sistema medible y escalable.
¿Cómo miden el impacto real?
Lo medimos en tres niveles.
- La performance objetiva: puntuaciones sobre entonación, ritmo, claridad, construcción de mensajes.
- Cómo la persona se siente. Porque podés ser bueno comunicando, pero si no te sentís confiado, eso impacta.
- Cómo esa mejora repercute en la compañía y en los resultados laborales. Hemos visto que no solo impacta el trabajo, sino también la esfera familiar y social.
¿Qué resistencia encontraron al posicionar Calificadas inicialmente como una plataforma enfocada en mujeres?
Fue un desafío enorme, y no solo comercial, también cultural.
Al inicio éramos una plataforma exclusivamente para mujeres porque partíamos de una realidad concreta: las mujeres enfrentan desafíos específicos en entornos laborales, especialmente en comunicación, liderazgo y visibilidad.
Pero constantemente teníamos que justificar nuestra existencia. Como si hablar de mujeres fuera hablar de un nicho. Cuando en realidad estábamos hablando de la mitad de la población.
Muchas empresas nos preguntaban si no era “demasiado específico” o si no estábamos dejando fuera mercado. También nos encontramos con una realidad práctica: los presupuestos destinados a liderazgo femenino suelen ser más pequeños y están más condicionados. Eso nos obligó a replantear el posicionamiento.
Entendimos que el problema no era solo de mujeres, sino de cómo se desarrollan habilidades comunicativas en entornos corporativos en general. Decidimos ampliar la plataforma a todos los géneros sin perder nuestra raíz.
Ese proceso nos enseñó algo clave: cuando trabajas en temas de género, muchas veces el mercado todavía no está listo para entenderlo como una inversión estratégica, sino como un programa accesorio.
Y nosotros queríamos que la comunicación fuera vista como infraestructura, no como iniciativa complementaria.
¿Quién es hoy el cliente ideal de Calificadas y cómo fue construir ese mercado desde Corrientes hacia México?
Después de comenzar como B2C, entendimos que el impacto real estaba en las organizaciones. Hoy nuestro foco es B2B.
Nuestros clientes ideales son grandes empresas que tienen apertura para trabajar con startups y que entienden que las habilidades comunicativas no son secundarias, sino estratégicas. Son compañías que ven la comunicación como parte del liderazgo y del desempeño, no como un “extra”.
Trabajamos con empresas como Alsea, Manpower Group y estamos piloteando con Coca-Cola FEMSA. Son organizaciones que invierten en desarrollo porque entienden que el liderazgo no se improvisa.
Construir ese mercado desde Corrientes fue un desafío. Somos argentinas y partimos desde una región donde el ecosistema startup todavía está en formación. Desde el inicio sabíamos que debíamos mirar hacia donde estaban ocurriendo las oportunidades. México fue clave.
Aplicamos a 500 Latam, conseguimos inversión y empezamos a construir red desde ahí. No fue sencillo abrir mercado, pero fue una decisión estratégica. México tiene un ecosistema corporativo más maduro y empresas con mayor disposición a invertir en innovación y desarrollo.
Esa combinación de clientes corporativos abiertos y una red construida intencionalmente fue lo que permitió que Calificadas escalara más allá de su lugar de origen.
¿Qué implicaciones reales tiene para una startup latinoamericana aparecer en espacios como Nasdaq o TechCrunch?
Cambia todo y al mismo tiempo nada. En el día a día seguís trabajando igual. El producto no mejora por aparecer en una nota y los clientes no se cierran solos. La operación sigue siendo la misma.
Pero estratégicamente cambia mucho. Te da credibilidad. En mercados como México o Estados Unidos, donde muchas veces eres “una startup argentina más”, ese tipo de validación funciona como señal. Abre puertas, acelera conversaciones y reduce fricción con corporativos e inversionistas.
También impacta hacia adentro. Te permite mirar hacia atrás y dimensionar lo construido. El equipo entiende que el trabajo está teniendo eco más allá del mercado local.
Y algo más importante: te conecta con el ecosistema global. Empiezan a llegar conversaciones que antes no existían. Personas que no sabían que existías ahora te escriben.
No es un punto de llegada, pero sí un acelerador.
¿Qué impacto concreto te gustaría que Calificadas tenga en la vida de las personas?
Me gustaría que digan que les cambió la forma en que se ven a sí mismas.
Hemos visto usuarias que después de entrenar con la plataforma se animan a hablar en reuniones donde antes se quedaban en silencio. Personas que ganan seguridad para presentar un proyecto, negociar un salario o asumir un rol de liderazgo.
En algunos casos, esa mejora en comunicación termina impactando directamente en promociones o nuevas oportunidades laborales. Y en otros, incluso en la vida personal: se sienten más claras, más seguras, más capaces de expresar lo que piensan.
Sabemos que la comunicación es la base de todo. Incluso en una era dominada por la inteligencia artificial, siempre volvemos a lo humano. Queremos que Calificadas sea esa herramienta que te permita desarrollar esa habilidad de manera consciente, medible y estratégica. Que no dependa del azar o del carisma natural, sino de entrenamiento.
Si logramos que más personas se sientan capaces de ocupar espacios que antes evitaban, para nosotros eso ya es transformación real.
Cuando lo blando se vuelve medible
Durante años, las soft skills fueron tratadas como un complemento. Calificadas decidió tratarlas como infraestructura.
Entrevista realizada por Eduardo Hernández es Head de Startup Avenue en Volcano Summit y Partner en Leapstart, donde lidera iniciativas para fortalecer startups, articular ecosistemas y acelerar compañías con potencial de crecimiento regional. Es ex-emprendedor en el sector asegurador y ha participado activamente en el ecosistema a través de iniciativas como Startup Weekend, Emprendedores Anónimos, Hackers/Founders y Magma Partners.
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